Las infraestructuras y otros espacios catalogados como críticos se enfrentan a retos de seguridad específicos que solo los mejores profesionales pueden solventar.

Toda aquella infraestructura sobre la que descansa el funcionamiento de servicios esenciales tiene la categoría de ser estratégica para un territorio, gobierno u otro tipo de organización. Dentro de las infraestructuras estratégicas se consideran críticas, según la legislación española, aquellas que su funcionamiento es indispensable y no permite soluciones alternativas en caso de malfunción o parada de cualquier tipo.

En estos momentos, el Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC) considera que en España hay 150 lugares designados como críticos, catalogados en dos sectores de interés diversos.

Tipos de instalaciones críticas y sus riesgos

Por razones de interés nacional, la mayoría de infraestructuras críticas y estratégicas están en manos de organismos públicos ya que suponen servicios esenciales en la sociedad. Están clasificados en estos doce apartados:

  • Tecnologías de la información: Producción y emisión de televisión, radio y telefonía.
  • Sector energético: Red eléctrica, refinerías, almacenamiento de hidrocarburos y gas.
  • Red Hídrica: Embalses, depósitos, tratamiento y distribución de aguas.
  • Transportes y comunicación: Ferrocarriles, aeropuertos, carreteras y puertos.
  • Salud: Hospitales, almacenamiento de vacunas, laboratorios, sector biológico.
  • Finanzas: Bancos centrales, bolsa, almacenamiento de reservas financieras.
  • Alimentación: Mercados de abastos, centros de almacenamiento y distribución.
  • Sector nuclear: Producción, almacenamiento y gestión de materiales radiológicos.
  • Química: Explosivos, sustancias químicas peligrosas, etc…
  • Investigación: Laboratorios de I+D críticos, almacenamiento de tecnología clasificada.
  • Sector aeroespacial: Centros de control, seguimiento, telecomunicaciones y almacenamiento de datos.
  • Administración central: Elementos básicos de gobernación como Ministerios, presidencia del gobierno, jefatura de Estado, sedes de partidos políticos.

Cualquier elemento de este listado puede convertirse en el objetivo de una amenaza, ya sea accidental y de manera deliberada. ¿Qué pasaría si una amenaza acaba convirtiéndose en un riesgo seguro y pone en verdadera peligro estas infraestructuras críticas? Debido a que por su propia naturaleza las infraestructuras críticas no se pueden reemplazar, es necesario el esfuerzo de todos los especialistas y el apoyo de todos los medios técnicos posibles para reducir el peligro lo antes posible y tratando de evitar posibles efectos secundarios negativos.

El azote de un fenómeno meteorológico y otros desastres naturales, la posibilidad de un error humano que inicie una cascada de fatales consecuencias, una fallo técnico provocado por averías o dispositivos defectuosos, la consecuencia de un sistema de funcionamiento incorrectamente implementado, el sabotaje intencionado por parte de otra nación u organización con intereses diversos y la posibilidad creciente de un atentado terrorista son algunas de las amenazas de las que debe estar completamente blindado una infraestructura considera como crítica.

Para ello existen diferentes niveles de planificación y casos previamente estudiados. La legislación vigente exige que haya preparados Planes Estratégicos Sectoriales y Planes de Seguridad de los Operadores. Los operadores de seguridad designados por el CNPIC deben desarrollar planes de actuación, aprobados por los organismos oficiales, que den respuesta a cualquier amenaza. Los llamados Planes de Protección Específicos y Planes de apoyo Operativo son la conjunción de personal de vigilancia especializado, dispositivos de seguridad de alta tecnología y los protocolos de actuación adecuados para cualquier situación.

La mejor seguridad para Infraestructuras críticas

Solamente los mejores expertos en seguridad son capaces de dar una solución a los retos de seguridad que una infraestructura crítica demanda. Desde Securitas Direct se proporcionan una amplia gama de servicios que, en conjunto, crear un sistema integral de seguridad capaz de actuar en cualquier escenario.

Además de la vigilancia y apoyo de los más experimentados guardias de seguridad, los más avanzados detectores perimetrales, sensores de movimiento y cámaras de videovigilancia permiten saber lo que ocurre en todos los ángulos de una instalación. Otros elementos de detección como sensores anti incendios y detectores de inundaciones permiten avisar en caso de que se declare cualquier tipo de amenaza en el lugar.

Pero sin duda el elemento más importante en la seguridad integral es la capacidad de comunicar cualquier información relevante en la seguridad a una central sin interrupción ninguna. El sistema de comunicación de doble vía es completamente inmune a inhibiciones de frecuencias y permite que, en tiempo real, se pueda analizar y actuar desde la Central Receptora de Alarmas más grande y avanzada de Europa. En un tiempo mínimo de respuesta garantizado de 29 segundos, cualquier amenaza será notificada y, uno de los cientos de operarios altamente cualificados en guardia las 24 horas, procederá a actuar de la manera más adecuada siguiendo los protocolos establecidos.