Dentro de los elementos básicos que deben incluir todos los sistemas de alarma, uno imprescindible es el detector de movimiento. Se trata de dispositivos muy importantes en el caso de que tengas una vivienda con jardín, patio o porche para así, proteger las zonas exteriores de la misma. Este tipo de hogares, como chalets, suelen tener espacios amplios donde se pueden esconder los intrusos, ya que cuentan con numerosas esquinas y ángulos muertos, lo que dificulta tener una visión de todo el perímetro y, por tanto, reduce el control en caso de situación de emergencia. Por tanto, contar con un sistema de seguridad que proteja también el exterior es fundamental.

Los detectores de movimiento captan en tiempo real los movimientos que se generan en un espacio concreto, por lo que permiten detectar cualquier ruido o anomalía. Además, mediante la cámara de videovigilancia que llevan integrada, permite comprobar lo que está sucediendo y emitir la correspondiente señal de alarma. Los profesionales que trabajan en la Central Receptora de Alarmas rastrean esa señal, comprueban que es real y dan aviso a la policía. Anticiparse y actúar con rapidez puede significar en muchos casos ser capaces de intervenir y solucionar la emergencia incluso antes de que el intruso llegue a acceder al inmueble.

Existen diferentes tipos de sensores de movimiento:

Microondas: Cuando una persona entra en la zona de luz, el sensor lo detecta y se enciende de manera automática. Al salir de este espacio detectable, la iluminación vuelve a quedarse en modo económico, contribuyendo de esta forma también a ahorrar consumo de energía y haciendo el sistema más eficiente.

Infrarrojos: Estos sensores de movimiento funcionan con luces infrarrojas que detectan los cambios de calor. Cuando un intruso accede a tu vivienda, la luz lo detecta gracias a un sensor de infrarrojos que marca una medición anómala.

Sensores de luz crepuscular: Su funcionamiento es algo más complejo porque está basado en el aumento o disminución de la luz respecto al nivel de iluminación previamente establecido, lo que permite, por ejemplo, aprovechar mejor la luz natural y aumentar de este modo la eficacia y eficiencia del dispositivo.

Es esencial combinar estos sensores con otros elementos y detectores como los de apertura, perfectos para puertas y ventanas, que son sensibles a golpes y vibraciones y saltan cuando se produce una anomalía de este tipo. Además, las cámaras de vigilancia exterior provocan un efecto disuasorio, ya que están colocadas en lugares visibles y acompañadas de cartelería para indicar que ese espacio está protegido y conectado con una centralita. Un intruso busca seguridad a la hora de cometer un delito y si detecta que el espacio en el que quiere cometer el robo está protegido es más fácil que desista.

En definitiva, los sensores de movimiento son dispositivos especialmente indicados para su uso en viviendas, locales, naves industriales o almacenes.

Actualmente hay muchas empresas de seguridad que ofrecen diferentes servicios y dispositivos. Para elegir una de ellas, es importante comparar cuáles son las que mejor se adaptan a tu inmueble. Una de ellas es Securitas Direct que, con su alarma Verisure, ofrece la última innovación en tecnología.